Es muy habitual, y en especial en ciertos momentos del año, que se nos agudicen los dolores en la espalda. Las posturas del trabajo, la rutina diaria, y en general lo que podríamos calificar de «excesos» de nuestro modo de vida, mucho más sedentario y sujeto a estrés ambiental constante: luces, ruidos, inmediatez… Los masajes nos ayudan a descontracturar la musculatura y nos dejan una sensación de relax natural. Pero para darle al cuerpo ese estado de calma y reposo, debemos conocer los movimientos apropiados.

Por ello a continuación te explicamos algunas técnicas de masaje y la manera de ponerlas en práctica, para eliminar el dolor y las molestias de espalda. Así podrás sorprender a cualquier familiar o amigo, y de paso, si les enseñas de qué forma hacerlo, después recibir uno a cambio 😉

Consejos para hacer un buen masaje en la espalda

En primer lugar, antes de empezar el masaje necesitas reunir el material adecuado. Lo básico consiste en:

  • Una mesa de masaje, futón, o bien colchoneta, o incluso esterilla deportiva
  • Una sábana
  • Aceite o bien crema para masaje. Algunos buenos aceites que puedes utilizar incluyen el de coco, caléndula, el aceite de aloe vera, jojoba o el tradicional de almendras.
  • Toallas
  • Una almohada o bien cojín

Cada persona tiene una tolerancia diferente a la presión. Asegúrate de solicitarle su opinión a la persona al efectuar movimientos más profundos, conforme sea preciso. Una buena señal de que lo haces demasiado profundo es cuando el músculo se contrae al presionarlo. Emplea las técnicas de presión más suaves cuando hagas los movimientos en dirección a la cabeza y haz más presión cuando sean hacia abajo, apuntando a las caderas.Intenta mantener el contacto con la otra persona en todo momento mientras estés haciendo el masaje en la espalda, para crear sensación de continuidad y fluidez del masaje. Una vez que hayas terminado, puedes poner una toalla sobre la espalda y los brazos de la persona, y frotar suavemente para absorber la mayoría del aceite. En caso contrario, podría manchar la ropa cuando la persona se vista. Tras finalizar el masaje, es fácil olvidarte de lo relajado que estás recuérdale que : indica a la otra persona que se levante con cuidado.

De qué forma dar masajes para descontracturar y aliviar tensiones en la espalda

#1 Logra el espacio para efectuar el masaje

Si no tienes una camilla, es mejor utilizar el suelo que la cama o el sofá, aunque la mejor opción sería una mesa (si es suficientemente resistente) para soportar el peso de la persona que se acueste en ella.

Asegúrate de estar cómodo para hacer el masaje y evita inconvenientes de altura que puedan producir que te inclines de forma incorrecta y seas tu quien acaba con dolor de espalda. Lo ideal, si das el masaje erguido/a, es que te quede la persona (aprox.) a la altura de tu cintura.

#2 Pon encima de la superficie dura, algo suave, como una toalla gruesa o una esterilla tipo yoga 

Si no tienes libre una camilla de masaje y escoges una de las opciones alternativas que tienen la superficie dura, colócale algo que tengas a mano, a fin de que la persona que reciba el masaje no se «clave» los «huesitos» contra la superficie dura, que sino poco relajante será. Asimismo, encima de la esterilla y debajo de la persona extiende una sábana, que lo va a hacer más higiénico y además de esto absorberá el exceso de aceite o crema que uses al hacer el masaje.

#3 Obviamente: Deja expuesta la espalda

A no ser que quieras hacer un masaje con ropa, que lo hay (ejemplo el masaje Shiatsu), es conveniente que la persona se tape de cintura para abajo con una mantita o similar, y deje descubierta la espalda, sin colgantes, ni nada que pueda obstaculizar. El consejo de taparse con una mantita o similar, es conveniente porque al relajarse baja la temperatura y normalmente le dará frío.

Dar un masaje en la espalda paso a paso

A continuación, toca empezar el masaje:

  1. Vierte el aceite de masaje o crema en la palma de tu mano. Comienza con poco, y caliéntalo frotándolo entre las manos ya antes de aplicárselo a la persona.
  2. Extiende el aceite sobre la espalda. Hazlo con movimientos deslizantes, largos y uniformes. Utiliza las manos completas y comienza en la parte baja de la espalda de la persona (lumbares) y ve hacia arriba. Mantén el contacto pero no apliques presión cuando lleves las manos hacia abajo nuevamente. Repite esta técnica de tres a cinco minutos mientras que aumentas gradualmente de una presión ligera a media para calentar los músculos de la espalda. No te olvides de los hombros y del área del cuello.
  3. Utiliza la técnica de amasamiento. Esta técnica emplea movimientos circulares más cortos y con más presión. Para efectuar esta técnica puedes emplear las palmas, los dedos o bien los nudillos, para hacer movimientos circulares cortos y intensos. Por ejmplo, puedes utilizar las puntas de los dedos, juntándolos y separándolos, mientras mueves las manos describiendo circunferencias. Con esta técnica de amasamiento que rueda y presiona para mejorar la circulación profunda. El movimiento debe ir desde la cintura hasta los hombros. Debes masajear toda la espalda como mínimo de 5 a 10 minutos. De forma gradual, lenta, tranquila y mirando que las manos vayan coordinadas y muevan/empujen la musculatura en la misma dirección.
  4. Utiliza una técnica de abanico. Colócate en la cabecera de la mesa. Pon los pulgares en la parte superior de la espalda, justo donde acaba el cuello y comienza la espalda. Cada pulgar en un lado de la columna vertebral. Con un movimiento «en abanico» con los pulgares extendidos, presiona suavemente desde la columna y hacia los laterales, y ves bajando hacia la parte baja de la espalda; puedes alternar una serie de este ese movimiento, con una serie de presión deslizante, arrastrando los pulgares en lineas rectas, que bajan paralelas a la columna. Asegúrate de masajear los músculos a cada lado de la columna vertebral, no la columna vertebral de forma directa.
  5. Para finalizar puedes hacer movimientos de percusión. Los movimientos de percusión (conocidos como «cacheteo») son movimientos de contacto breve y repetitivo , y se realizan al finalizar el masaje. Imagínate que tu mano es un cuchillo y estas cortando cebolla, pero en lugar de golpes secos, debes dar golpecitos suaves y rápidos apollando solo el dedo meñique . Estos movimientos tienen un efecto estimulante y compresivo sobre el tejido. Efectúa las técnicas en toda la espalda de la persona de dos a tres minutos.

Bueno, estos son algunos consejos muy básicos, pero que esperamos que os sirvan de ayuda en vuestros masajes en casa. Hasta la próxima!

La reflexoterapia es una técnica milenaria, aplicada por las culturas más avanzadas en medicina y cuidados naturales de la época. Hace más de 5000 años ya se conocía en la India y China un tratamiento mediante puntos de presión, el cual más adelante se convirtió en la acupuntura. Los médicos egipcios también conocían los beneficios de los puntos de presión en pies y manos, dejando constancia de ello en varias pinturas y jeroglíficos, como los encontrados en la llamada «tumba de los médicos».

La traducción dice: «No me hagas sufrir, y el médico responde, agradecerás mis acciones»

Posteriormente, el escultor italiano Benvenuto Cellini, a principios del siglo XVI, combatía dolores aplicando presiones sobre los dedos de las manos y los pies. Y unas décadas después, se describieron métodos similares a la reflexología en otros puntos de Europa, existiendo incluso un manuscrito del Dr. Ball de Leipzig, donde documenta el tratamiento de diversos órganos mediante puntos de presión.

En América, también quedan constan evidencias de que los indios norteamericanos conocían estos puntos reflejos y la relación con los órganos internos, combinando su tratamiento con hierbas y ungüentos.

Ya a finales del siglo XIX y primera mitad del XX, el médico estadounidense Dr. Fitgerald impartió cursos de formación, conferencias, y esccribió el libro «Zone Therapy», en cuya primera edición ya aparecían los diagramas de los pies y la división, que actualmente estudiamos.
Poco después, la masajista Eunice Ingham creo las bases del masaje a presión que hoy en día se aplica a los pies (linea americana de refloterapia), la y publicó el libro «Stories the feet can tell».

En Catalunya, a mediados de los 7, Mossen Sebastià Fàbregas, tras superar una gangrena en la pierna gracias a la reflexoterapia y el tratamiento con arcilla, decidió dedicar su vida a la práctica y enseñanza de la reflexoterapia, impartiendo cursos de reflexología podal en barcelona y fundando una de las primeras escuelas de reflexología en España. Mossen Sebastià Fàbregas enseñó a las personas más pobres y enfermas para que pudieran autotratarse, lo que le llevó a Sudamérica y África, creando la Fundación Montjoia, la cual actualmente se llama Fundació Mossen Fabregas.

El auto-cuidado de nuestra musculatura es el método más efectivo para mantenernos saludables, y el complemento ideal para maximizar los efectos beneficiosos de las terapias con masajes.
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